El cambio climático entra en los negocios

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Diversificaciones 'verdes'. La conciencia ecológica y la lucha contra el cambio climático se han convertido en tema de interés social. Muchas empresas ya están haciéndose eco de la tendencia y aprovechan esta oportunidad para diversificar su negocio tradicional o iniciar nuevas actividades más 'verdes' y rentables Una oportunidad. Más allá de las iniciativas para salvar el planeta y su biodiversidad, desde un punto de vista menos altruista y más económico, el cambio climático es, sin lugar a duda, una razón para que las empresas despierten y aprovechen las modificaciones que se avecinan con una visión de futuro.

Y es que, a partir de ahora, el que se quede quieto pone en riesgo su forma de vida, la rentabilidad y supervivencia de su propio negocio. Muchos sectores tradicionales desaparecen tal y como se vienen produciendo desde siempre y resurgen a base de tendencias diferentes.

Otras empresas innovadoras se posicionan con fuerza en los nuevos nichos de mercado que favorecen lo verde. Ante la desaceleración económica que el mundo globalizado atraviesa, estas compañías tienen en su mano el reto de alzarse con el liderazgo mundial de la tecnología limpia.

En palabras de Nani Beccalli, presidente de GE International, la innovación tecnológica medioambiental 'no es una cuestión ideológica, es provechosa desde el punto de vista financiero'. Echando un vistazo a los sectores que han sido motor de la economía española, como el turismo o la construcción, cae por su propio peso que las vacaciones de sol y playa necesitan una renovación.

La presión urbanística en las costas y la escasez mayor de recursos tan vitales como el agua, cuya calidad empeora por la altísima demanda, agravan la realidad avalada científicamente de que el Mediterráneo será una de las zonas que más sufran la desertificación provocada por el alza de las temperaturas.

Por poner un ejemplo, si el desierto llega a España, entrará por Alicante. Además, ¿qué podrá ofrecer el país a los alemanes y suecos si de repente uno puede nadar y tomar el sol a 30 grados en las costas del mar Báltico? La tendencia actual de este negocio, según los expertos, busca desvincular el flujo turístico de la estacionalidad para promover un goteo constante en lugar de la avalancha veraniega.

Además, se promueven cada vez más tipos de turismo de interior, histórico, de montaña, etcétera que den valor añadido a otras zonas. La presión por una mayor conciencia ecológica llega también al ladrillo. No en vano, pertenece a los llamados sectores difusos, como el transporte o la agricultura, responsables del 60% de las emisiones de CO2 y muy difíciles de controlar.

Como el ahorro de energía, clave para la lucha contra el cambio climático, depende del comportamiento de cada persona y, como de momento la demanda no merma, la ley se ha alzado con el liderazgo del cambio. El Código Técnico de la Edificación incluye ciertas obligaciones de ahorro e independencia energética para las nuevas viviendas, como la imposición de producir entre un 30% y un 70% del agua caliente sanitaria a partir de energía solar térmica.

El objetivo es que sea el propio edificio el que promueva un menor consumo de energía de sus habitantes, a partir de nuevas tecnologías o de elementos que cayeron en desuso como los patios, los voladizos o el estudio del entorno en el que se integra la vivienda para aprovechar al máximo sus beneficios. Dentro de estos mismos sectores, el transporte soporta la carga de ser de los negocios más contaminantes.

Al fin y al cabo, su motor es el petróleo, el denostado combustible en esta pugna contra el calentamiento global. Como tampoco parece factible en este caso o aún no se ha encontrado el modo de que los usuarios utilicen menos su coche o el avión, la UE está imponiendo una reducción progresiva de las emisiones de CO2 por kilómetro a los vehículos y estudia incluir a las aerolíneas en el comercio de derechos de emisión de CO2. Por este sistema, bajo el que se inscriben las empresas con procesos productivos más contaminantes como las eléctricas o las cementeras, cada una tiene un cupo máximo de derechos de contaminación. Lo que le falte o lo que le sobre, tendrá que ofertarlo en este mercado.

Pero, en el momento actual, la única alternativa real al petróleo para el transporte son los biocarburantes. Estos combustibles de origen vegetal están sin embargo envueltos en una dura polémica después de que representantes de la ONU los calificaran de 'crimen contra la humanidad'. 'No se puede dejar morir de hambre al mundo para llenar el depósito del coche', aseveran los detractores de este tipo de fuel que se fabrica con materias primas alimentarias como los cereales, la colza o el maíz, haciéndoles responsables en parte de la increíble escalada de precios de los alimentos en los últimos meses.

Los promotores de este combustible destacan que el porcentaje de alimentos que consumen es muy pequeño y que no pueden ser responsables de un problema 'como el hambre en el mundo o la deforestación, que ya existían y seguirán existiendo aunque desaparezcan los biocarburantes'. Mientras tanto, inversiones de miles de millones en plantas de producción en España están en el aire.

Ya no son tan buenas las señales de mercado que animaron la apertura de proyectos. Un apunte antes de abandonar el transporte: mientras que los productores de coches se esfuerzan por imperativo legal en crear tecnologías más limpias, las ventas que de verdad crecen son las de los vehículos más contaminantes como los todoterreno. Y sin embargo, el secreto para la lucha contra el cambio climático está exclusivamente en la energía, que sostiene el crecimiento económico. Si los combustibles fósiles motivaron el despegue económico de la Revolución Industrial, las energías renovables surgen como alternativa y como estrategia clave de negocio.

No importa si la razón última es la contaminación o el hecho ineludible de que el carbón y el petróleo no van a durar para siempre. El cambio es necesario. España no está dejando pasar este tren y ya es la tercera potencia mundial en energía eólica instalada, tras Alemania y EE UU y experimentó un crecimiento récord en 2007, añadiendo 3.515 nuevos MW durante el año, el mayor incremento europeo en la historia. Gamesa es el segundo fabricante mundial de aerogeneradores, sólo superado por la danesa Vestas.

También en energía solar encabeza posiciones. La proliferación de instalaciones han colocado al territorio en la segunda posición europea en cuanto a energía solar fotovoltaica instalada, si bien cuenta con la ironía de que la lista la encabeza Alemania, con menos horas de radiación solar. Mantener estas posiciones exige, entre otros, dos retos: uno, ir reduciendo costes para ser más competitivas e independizarse de las primas gubernamentales, tan complicadas de negociar, y dos, ajustar la oferta a la demanda, que está disparada y sufre en los precios la escasez. La consolidación y éxito de estos sectores está en las manos de las empresas españolas.

Cinco Días Madrid

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